En vía pública, la ubicación es buena parte del mensaje. El mismo aviso puede pasar desapercibido en un lugar y funcionar muy bien a pocas cuadras. Elegir dónde estar no depende solo de que pase mucha gente: importa quién pasa, cómo pasa y qué tan bien se ve el soporte desde donde esa persona está.
Estas son las preguntas que conviene hacerse antes de reservar un espacio.
¿Por dónde se mueve tu público?
El punto de partida no es el mapa de soportes disponibles, sino el mapa de tu público. ¿Dónde vive, dónde trabaja, dónde estudia, dónde compra? ¿Se mueve en auto, en transporte público o caminando? ¿Qué hace los fines de semana? Con esas respuestas podés marcar las zonas y los corredores donde tiene sentido estar.
Si tu negocio tiene locales, una buena primera capa es el área de influencia de cada uno. Si vendés online o en todo el país, el criterio pasa por las zonas donde se concentra tu público o donde querés crecer.
¿Cómo se ve el soporte en la realidad?
Un espacio puede estar sobre una avenida muy transitada y, aun así, verse poco. Antes de decidir, conviene revisar la visibilidad real del soporte:
- Desde qué distancia y desde qué ángulo se empieza a ver.
- Si hay árboles, carteles, toldos u obras que lo tapen total o parcialmente.
- Si queda del lado de la mano por la que circulan los autos o del lado contrario.
- Si está a la altura de la mirada del peatón o pensado para ser visto desde un vehículo.
- Si está iluminado y cómo se ve de noche.
Las fotos del soporte y, si es posible, una recorrida por la zona ayudan mucho a evitar sorpresas. Un mapa no muestra si el cartel queda detrás de un semáforo o de una marquesina.
¿En qué momento te ve?
No es lo mismo un soporte que se ve a alta velocidad en una autopista que uno frente a una parada donde la gente espera varios minutos. El tiempo de exposición condiciona qué podés decir. En los lugares de paso rápido, el mensaje tiene que ser mínimo; en los lugares de espera, como refugios, estaciones o espacios indoor, la persona tiene más tiempo y más atención disponible.
También importa el momento del día. Un corredor de ingreso a la ciudad tiene un movimiento distinto a la mañana y a la tarde, y una zona comercial cambia entre semana y los fines de semana. Si usás pantallas, podés aprovecharlo programando la pieza por franja horaria.
¿Qué hay alrededor?
El entorno suma o resta. Un aviso rodeado de muchos otros compite por la atención; uno en un lugar más despejado se destaca. También conviene mirar el contexto: estar cerca de un competidor, de un centro comercial, de una universidad o de una zona de oficinas puede ser una ventaja o un problema según tu objetivo.
¿Qué tan cerca está de la decisión?
Si tu objetivo es que la gente vaya a un local o compre un producto en un punto de venta, la cercanía pesa mucho. El mobiliario urbano, las pantallas peatonales y los espacios indoor cerca de los comercios te permiten aparecer justo antes de que la persona decida. Si en cambio buscás instalar una marca, los formatos de gran escala en corredores principales suelen ser más eficaces.
Concentrar o cubrir
Con un presupuesto determinado, tenés que elegir entre concentrarte en pocas zonas con varios soportes o cubrir muchas zonas con uno solo en cada una. Para generar recordación, en general rinde más concentrar: que la misma persona te vea varias veces en su recorrido. Cubrir mucho territorio con presencia aislada puede servir para un anuncio puntual, pero difícilmente construya marca.
Una lista para decidir
- La ubicación está en el recorrido habitual de tu público.
- El soporte se ve bien desde donde circula la gente, de día y de noche.
- El tiempo de exposición es compatible con el mensaje que querés dar.
- El entorno no tapa ni opaca tu aviso.
- La ubicación tiene sentido para tu objetivo: impacto, frecuencia o cercanía al punto de venta.
- Hay disponibilidad para las fechas que necesitás.
Cuando nos pedís una cotización, revisamos estas variables con vos y te proponemos espacios disponibles en las zonas que te interesan.